Nunca tantas mujeres estuvieron tan desnudas: «Diosas», de Bramant Teatre

Cristina García Testal

Nada en esta obra te lleva a engaño, empezando por su espacio icónico, un escenario vacío y desnudo de un teatro, que representa el escenario vacío y desnudo de un teatro.

En este escenario se va a celebrar una atípica fiesta de cumpleaños, la fiesta de una niña de trece años que ya empieza a asomarse por las rendijas de la puerta de lo que será su vida adulta como mujer. Y este escenario vacío, con apenas unas sillas, dos mesas plegables y un par de hules, comienza de pronto a llenarse de vida, de experiencias, de testimonios. 

Todos los estereotipos históricamente impuestos a las mujeres se dan cita sobre las tablas: la buena madre, el ángel del hogar, el mito de la supermujer, la maternidad, la maternidad elegida, la maternidad deseada pero no buscada, la maternidad transferida, la no maternidad, el aborto, las relaciones familiares, la sexualidad transgresora son expuestos con tal crudeza y sinceridad que uno se da cuenta enseguida de que, a las actrices que están sobre las tablas, al director que ha creado este coro de voces, le da igual lo que tú pienses, no están ahí para ser juzgadas, les da lo mismo tu opinión, están ahí para narrar, para crear comunidad.

Jerónimo Cornelles, director artístico de la compañía Bramant Teatres, del festival Russafa Escènica y autor de esta obra, ha sido premiado en dos ocasiones con el Premio Max Aub al mejor texto teatral, además de distintos galardones a sus textos y montajes.  Esta obra ya fue estrenada en Valencia en enero de este mismo año en el Teatre Musical (TEM), y ahora, en la Sala Russafa, dentro de la décima edición del Cicle de Companyies Valencianes del Centre Cultural i Docent d’Arts Escèniques, tenemos la oportunidad de volver a disfrutar de esta rompedora forma de narrar que mezcla realidad y ficción.

Diosas nos presenta una curiosa mezcla de actrices profesionales con mujeres que no se han subido nunca a las tablas de un teatro, pero llevan toda la vida preparando este papel, precisamente el que traen a esta historia, por eso tan convincentes son las actuaciones de unas como las de las otras. En las profesionales se nota su buen hacer, en la no profesionales se nota la sinceridad desgarradora. Todas hacen de sí mismas, y de nosotras, las demás, las que estamos en la butaca, en la calle, en casa. 

Sumado a la sabiduría de haber sabido integrar, en una obra que en muchos momentos busca la interacción y complicidad del público, la realidad que nos rodea en la actualidad, las limitaciones del covid, la seguridad de actrices y espectadores. Todo se integra en esta obra: teatro, público, actrices, incluso el técnico de sonido.  

Podríamos decir que la misma madre de Cornelles actúa en la obra, pero faltaríamos a la verdad, porque las mujeres que se suben a ese escenario son la madre de todos, y la madre de nadie. Mujeres anónimas hablando en nombre de todas nosotras.

Ellas, que son tú, rompen esa cuarta pared creando una atmósfera de complicidad que provoca que, al espectador, le cueste un esfuerzo sublime no coger una silla, subir a ese escenario y prestar un testimonio sincero y personal. Un ambiente de intimidad que invita a la confidencia. Por un momento, todos sentimos que no estábamos en la sala de un teatro, rodeados de espectadores a una distancia social conveniente, sino en una habitación, con una botella de vino y un grupo de amigas, intercambiando vivencias, mochilas de vida y sororidad.

La música rompe esos momentos en los que la emotividad alcanza la parte más alta de la noria, te invita a sonreír, a celebrar, introduce la fiesta. Esta música, también seleccionada por el director, refleja la misma heterodoxia de toda la obra, mezclando desde una pieza de piano a un reggaetón.

El espacio latente de la pantalla, que nos trae el pasado al presente, nos anima a compartir la emoción de los sentimientos, de los recuerdos.

Solo hay una reivindicación por parte de estas mujeres y de su director: el derecho a ser, cada uno con su mochila, cada uno con sus decisiones, cada uno con sus vivencias.

Nunca tantas mujeres estuvieron tan desnudas.

Sala Russafa, 26 de noviembre

Texto: Jerónimo Cornelles (a partir de lostestimonios y experiencias de las intérpretes); Dirección: Jerónimo Cornelles; Intérpretes: Aitana Cano, Rosa Cornelles, Teresa Crespo, Carmen Crespo, Liz Dust, Amparo Ferrer Báguena, María Minaya, Ruth Lezcano y María Poquet.

Producción: Bramant Teatre

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