Un trabajo de visualización, concienciación y memoria histórica: «Fils de vida», de Pere Fullana

Clara de Jorge Redondo

El 24 de abril tuvo lugar en el Teatre Micalet la última representación de la obra teatral dirigida por Pere Fullana y producida por Iguana Teatre: Fils de vida. A través de tres historias bien diferenciadas e interrelacionadas, interpretadas por Irene Soler, Marina Nicolau y Salvador Oliva, el espectador se adentra en el mundo de los «xuetas», término despectivo para referirse a todos aquellos judíos conversos en Mallorca desde 1691 y que siguió en vigor hasta el siglo XX aproximadamente. De igual modo, la obra transmite, relata y evidencia con sumo detalle todo lo que aquello comportó y sigue, por desgracia, comportando hoy en día para este colectivo: estigma, miedo, repudio, discriminación, lucha, supervivencia, dolor, sufrimiento e incluso muerte.

Nada más comenzar el espectáculo, el elemento más notorio y sorprendente a ojos del público es la puesta en escena en su conjunto. La escenografía se caracteriza por su sencillez y minimalismo, un minimalismo protagonizado por un breve silencio inicial, un juego de luces de tonos cálidos y fríos, un biombo central con ventana, dos muebles verticales con aperturas para facilitar la interpretación de los figurantes, una escalera, la muestra de múltiples fotografías y retratos por parte de los personajes y, finalmente, la inserción continua de música de la época que acompaña cada uno de los momentos, parlamentos y gestos de los intérpretes.

Por otro lado, aunque no menos importante, el trabajo interpretativo que ofrecen los distintos figurantes es sensacional. Son los tres actores ya mencionados, Soler, Nicolau y Oliva, quienes llevan el peso de la representación, aunque, debido al polifacetismo que tanto les determina de principio a fin, casi parece que haya más intérpretes en escena. Este polifacetismo está acompañado de diversos elementos: un vestuario simple y adecuado a cada situación comunicativa que va sucediéndose, la conjugación de diversos cambios tonales, los distintos grados dramáticos, la intertextualidad presente gracias a la reproducción de algunos fragmentos de películas conocidas, como Lo que el viento se llevó de Víctor Fleming, y el toque metateatral logrado con alguna que otra referencia a obras de teatro célebres.

Ambos elementos —la escenografía y la interpretación de los actores— brindan al espectador la posibilidad de conectar tanto con los personajes principales del presente, gracias a los diferentes monólogos, como con los secundarios, aquellos que van apareciendo a medida que se hace alusión a ellos como recuerdos del pasado que ya no van a volver.

Aunque, como hemos mencionado al comienzo de la reseña, la obra esté conformada por tres historias diferentes, el título es especialmente significativo porque deja patente que, por muy distintas que puedan llegar a ser o parecer las vivencias de las personas xuetas a causa de los diversos puntos de vista desde los cuales se manifiestan, al final todas están unidas por la misma delgada línea, como lo es una hebra de hilo, gracias a la cual pueden sentir que no están solas, que entre ellas son capaces de unir fuerzas y sobrevivir a un drama como el que comenzó a finales del siglo XVII.

Bajo mi punto de vista, Fils de vida es una obra impactante, incapaz de dejar indiferente al público, tanto por su complejidad a nivel lingüístico como por la exquisita expresión y exteriorización de las diferentes emociones transmitidas por parte de los actores desde el comienzo hasta el fin de la función. Asimismo, puedo decir que disfruté mucho de la obra porque, aunque tenga una fuerte carga histórico-simbólica, permite de alguna forma que el público conecte con sus propias experiencias vitales y se dé cuenta de lo importante que es conocer a la familia y la historia que hay detrás de ella.

Personalmente, recomendaría Fils de vida por dos motivos: por una parte, por su calidad artística y, por otra, por lo importante que es consumir teatro de este tipo y aprender de obras que tienen detrás un arduo trabajo de investigación sobre memoria histórica y que optan por transmitirla a través de la ficción. Lo cierto es que hoy en día hay partes de la historia que siguen constituyendo un problema y que incluso se ven como un tema tabú, dado que muchas personas niegan su relevancia o tienen miedo a tratarlas. No obstante, no hemos de olvidarlas; debemos ser conscientes de que existen, porque, como suele decirse, el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Y, efectivamente, si no nos esforzamos y hacemos justicia, reproduciremos pensamientos ya olvidados y terminarán por repetirse algunas de las conductas que tanto daño han hecho a la humanidad a lo largo de su historia, como las que se dieron durante el franquismo, el nacismo, la Primera y Segunda Guerra Mundial, el genocidio, la Guerra Civil española y, en el caso que aquí nos ocupa, la quema y el estigma de los y las xuetas.

Teatre El Micalet, del 20 al 24 de abril de 2022

Dramaturgia:  Pere Fullana, Aina Salom i Carme Planells; Intérpretes: Marina Nicolau, Salvador Oliva i Irene Soler; Iluminación: Toni Gómez; Escenografía: Jordi Banal; Vestuario: Bel Cirerol; Dirección: Pere Fullana; Programación de audivisuales y sonido: Juanro Campos; Diseño de audiovisuales: Elisa Banal-Juaneda; Construcción de atrezzo y escenografía: Azahara Juaneda, Naiara Yerobi i LindaThielemann; Reportaje fotográfico: Ruben Ballester; Reportaje videográfico: Cinética; Diseño gráfico: Naiara Yerobi; Promoción y comunicación: Elisa Banal-Juaneda; Diseño de producción: Carles Monilet; Producción ejecutiva: Jordi Banal.

¿Quiénes realmente somos?: «Fraude (o las consecuencias del fracaso)», de Eva Zapico

Anna Grzelak

Si el fraude quisiera tener su representación en el teatro, tranquilamente lo podría ilustrar “Fraude (o las consecuencias del fracaso)” de Eva Zapico. Es un espectáculo que de manera sencilla, pero precisa trata sobre las mentiras y la caída del hombre. La naturaleza humana siempre era y es engañosa: mentimos, nos burlamos de los demás, apoyamos la verdad a medias… Poco a poco nuestra vida se convierte en un fraude del que nos damos cuenta demasiado tarde. Paradójicamente, mentimos por casualidad o solo con buenas intenciones. El espectáculo lo demuestra bruscamente.

“Fraude (o las consecuencias del fracaso)” aborda el tema del engaño en la familia. De hecho, se trata de varias mentiras que invaden la estructura familiar. Un engaño conlleva otro hasta que la verdad sale a la luz. Una celebración de bautismo provoca la pelea después de la que nada será como antes. Cuatro hombres sentándose en la mesa para celebrar este momento especial, empiezan a descubrir que cada de ellos tiene algo que esconder. La narración, tras el flashback, vuelve a los principios de sus historias para que el público pueda ver los motivos de dichos engaños. Por consiguiente, se puede ver el abanico de los personajes que contribuyen mucho a la narración.

El espectáculo se estrenó en el TEM en Valencia en el año 2019. La autora y la directora de “Fraude (o las consecuencias del fracaso)” Eva Zapico sacó la inspiración de crear la representación gracias a un artículo que proporcionaba el tema de la mentira. Una historia desarrolló la idea y así se construyó el “Fraude…”. En el escenario podemos ver cuatro actores: Morgan Blasco, Àngel Figols, Iñaki Moral y Miguel Ángel Sweeney que tienen un gran talento y una experiencia notable. Merece la pena mencionar que el espectáculo cuenta con un trabajo maravilloso de los diseñadores gráficos y escenográficos de Marcos Bañó y Luis Crespo. Todo el equipo suele trabajar junto también en otras representaciones12.

“Fraude (o las consecuencias del fracaso)” ante todo se basa en los diálogos. Son increíblemente ágiles y brillantes. La palabra en el espectáculo tiene mucho poder y al mismo tiempo forma un núcleo de humor y la crítica. Los mencionados diálogos se lanzan entre los protagonistas como las pelotas en el partido. A veces el público se puede perder entre las conversaciones, otras veces participa activamente en ellas. Seguramente no hay lugar para pensar tranquilamente sobre la gravedad de algunas palabras. Gracias al recurso que emplea Eva Zapico el espectáculo parece muy dinámico y fluido. Cabe notar que los actores mientras participan en las conversaciones, cambian su rol. Así pues en una escena donde la familia celebra el bautismo tenemos cuatro actores donde cada uno actúa en cuatro papeles diferentes. De hecho, todo el espectáculo funciona de este modo. El público puede reconocer quien es quien solo por los atributos que tiene cada personaje. Los cambios de rol surgen inesperadamente, aunque son muy bien preparados por los actores. Según mi opinión el modo de presentar la historia se parece a una comedia del arte donde los actores también consiguen el efecto cómico por aportar las escenas vivas y rápidas a base de los diálogos.

Por este motivo la actuación de Morgan Blasco, Àngel Figols, Iñaki Moral y Miguel Ángel Sweeney merece un gran aplauso. Los actores durante setenta minutos continuamente representan varios papeles, mostrando toda su gama de posibilidades. En un momento interpretan una niña de varios meses, luego una excitada anciana y de repente un hombre en plena depresión. Esta manera de actuar tiene su justificación. La directora quería proporcionar la imagen de varias máscaras que llevamos en la vida. Nosotros también cambiamos nuestro papel (obviamente no tan radicalmente) cuando nos sumergimos en las mentiras. Como los actores nos movemos entre diferentes personalidades para adaptarse a la vida.

No cabe duda que los recursos escenográficos presentados en el espectáculo no dominan la actuación. La decoración es bastante simple, pero muy ingeniosa. Cuenta con dos mesas de madera que gozan de varias funciones. En la primera escena las mesas funcionan como la cama, en la segunda como una grande mesa del banquete, en otras como dos mesas familiares en las cocinas o salones. Cuando cambia la escena, cambia la función de la mesa. No hay blackouts, la escenografía se convierte sola, gracias a los actores. Ellos mismos empujan las mesas, cambiando su papel y su forma. Al mismo tiempo a las transformaciones les acompaña el motivo músico que se repite constantemente. Este leitmotiv introduce la energía al espectáculo. La intimidad del escenario en el que vi “Fraude…” ayuda a estar cerca de los acontecimientos. Me sentí como si fuera parte de la acción por ocupar un asiento en segunda fila. Además los actores rompen la cuarta pared, dirigiéndose al público lo que animaba a la participación en dicho espectáculo. Por aportar las creaciones y el vestuario corientes cada uno se puede identificar fácilmente con la historia.

De todo mi corazón recomiendo “Fraude (o las consecuencias del fracaso)” de Eva Zapico, ya que aparte de buena actuación y abundancia de humor, el espectáculo ofrece una cierta y grave diagnosis sobre nuestra humanidad. El engaño está presente en nuestra vida y sus consecuencias nos destruyen. Vivimos rodeados por la apariencias desde los principios. Por lo tanto, como los actores al final de la escena, podemos preguntarnos ¿quiénes realmente somos?

Espai Inestable, del 25 al 27 de febrero de 2022

Dirección: Eva Zapico; Creación y interpretación: Morgan Blasco, Àngel Figols, Iñaki Moral, Miguel Ángel Sweeney; Diseño de iluminación: Ximo Olcina; Diseño de realización y escenografía: Luis Crespo; Diseño gráfico y fotografías: Marcos Bañó; Producción ejecutiva: Vicky Garrigues; Agradecimientos a Olga Álvarez, Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y TEM 

Bibliografía:

  1. Culturplaza, Eva Zapico reflexiona sobre la mentira con Fraude (o las consecuencias del fracaso), https://valenciaplaza.com/eva-zapico-reflexiona-sobre-la-mentira-con-fraude-o-las- consecuencias-del-fracaso (fecha de consulta 03.03.22).
  2. Frescultura, Fraude o las consecuencias del fracaso, http://www.frescultura.es/fraude-o-las- consecuencias-del-fracaso- (fecha de consulta: 03.03.22).

El placer no tiene edad: «Iaia, tu tens sexe?», de unaovarias

Elena Pardo Rubio

La obra “iaia, tu tens sexe?” aborda la temática del placer sexual desde una perspectiva muy novedosa y actual: la sexualidad en la tercera edad. Sin perder de vista el humor, y utilizando como herramienta el teatro físico, la compañía Unaovarias señala el tabú que supone hablar de sexo a partir de determinada edad, y da voz a estas mujeres mediante testimonios reales.

Actualmente, todo lo que tiene que ver con el deseo y el placer sexual está directamente relacionado con la juventud y con determinados cánones físicos. La obra plantea la cuestión de la sexualidad adulta a través de un punto de vista más maduro, experimentado, pero coartado a su vez por unas determinadas circunstancias socioculturales. Se pone pues en entredicho que la sexualidad sea una cuestión que únicamente pueda ser abordada desde un punto de vista joven y normativo, y se inicia un debate que sí incluye a esta población más madura y en muchos otros ámbitos, también invisibilizada.

La compañía Unaovarias, compuesta íntegramente por actrices femeninas, desarrolla todo su trabajo artístico con un carácter comprometido, desde un punto de vista feminista y reivindicativo. Se nos presentará una escenografía sencilla, pero perfectamente en sintonía con el resto de composición interpretativa. Se trata de una obra testimonial, que armoniza perfectamente el reclamo y el sentido del humor con un toque de denuncia. Encontraremos un lenguaje atrevido y varias escenas provocadoras (encuentros sexuales, masturbaciones, etc.), que dotarán a la obra de una gran fuerza y complicidad con su público.

La obra “iaia, tu tens sexe?” ha sido creada e interpretada íntegramente por las actrices y bailarinas Laura Bellés, Arantxa Lecumberri, María Martí y María Sorribes; y ha contado con la asesoría textual y dramatúrgica de Mage Arnal.

La puesta en escena se ha llevado a cabo de una forma muy original, a modo de collage, en una sucesión de pequeñas piezas que han incluido diálogos, vídeos y varios momentos de expresión físico-corporal.

La obra ha iniciado de manera sencilla pero llamativa, con las actrices en escena realizando una coreografía física, imitando acciones relacionadas con el trabajo doméstico. En coordinación y con unos delantales puestos, han interpretado la primera escena al ritmo de la música, mientras una voz adulta daba algunos testimonios relacionados con la vida y el trabajo del hogar. A partir de entonces, se ha dado pie a la primera escena dominada por el diálogo, en la cual las jóvenes conversaban sobre el placer y la vida sexual de sus madres y abuelas.

Mediante una escenografía sencilla (cuatro taburetes y una proyección audiovisual) se ha prolongado un diálogo cercano entre las cuatro actrices y los testimonios que se han proporcionado a través de las grabaciones, en las cuales distintas mujeres de edad avanzada eran preguntadas por asuntos de índole sexual. El espectador es consciente de que las mujeres vistas en la grabación son las propias madres de las actrices, lo cual permite generar un clima de complicidad entre ellas y el público.

Una de las actrices es entonces caracterizada con vestuario y apariencia de mujer anciana, la cual, recibiendo órdenes de quienes parecen ser sus enfermeras de residencia, va adoptando, según indicaciones, postura y comportamientos típicamente asociados a una edad madura (espalda curvada, tic en cabeza y manos, etc.). La mujer anciana protagonizará esta escena de forma atrevida, adquiriendo un comportamiento rebelde y sexual, el cual será sofocado por las enfermeras. Esta escena servirá para ilustrar el tabú y las restricciones que existen a la hora de hablar, representar y tratar la sexualidad en mujeres más ancianas.

Otro cambio de escena será representado de forma muy dinámica simulando un “bingo sexual”, en el cual las actrices irán planteando al público diversas preguntas relacionadas con la sexualidad. Se irán cantando números, a la vez que se preguntará al público por cuestiones como la masturbación, las zonas erógenas femeninas, el sexo en la vejez, etc. Esta será la única vez en todo el espectáculo en que las actrices bajarán del escenario para interactuar con el espectador.

A lo largo de la obra, asistimos a distintos momentos de teatro físico. Tienen gran presencia los recreados a modo de baile en barra o pole dance, y en ella se desarrollará un gran trabajo físico que no pasará desapercibido. En una de las escenas representadas a modo de pole dance, la actriz subirá a lo más alto de la barra, e irá cayendo poco a poco conforme una voz va proporcionando información que, consideramos, está resultando humillante para la protagonista.

Cobran especial importancia los testimonios presentes en la representación. Algunos son reproducidos en boca de las actrices (“mi abuela siempre decía, por un cachico de chorizo no hace falta que te comas el cerdo entero”), y otros los vislumbramos como espectadores en una proyección audiovisual. Estos últimos son los que tienen mayor peso, puesto que conforman el grueso argumental de la obra: testimonios en primera persona sobre las experiencias y la forma en que han vivido su sexualidad una generación de mujeres que, en mayor o menor medida, han debido convivir, no solo con el tabú que ya suponía el hablar de sexo, sino con una sociedad mucho más retrógrada.

El final de la obra se cierra armónicamente con una nueva proyección audiovisual en la que vemos a varias mujeres en edad avanzada aparecer con ropa y semblante erótico, de una manera muy natural y humanizada. Visten plumas y escote, y recrean posturas sensuales y provocativas. Se sugiere un mensaje de forma sutil pero concisa: las mujeres de la tercera edad no solo viven su sexualidad, sino que son igualmente sujeto de deseo. Suena la música mientras la proyección va poco a poco desvaneciéndose.

La obra “iaia, tu tens sexe?” responde a una serie de incógnitas que están siendo planteadas hoy en día y, tras muchos años de tabú social, finalmente pueden ser puestas sobre la mesa: ¿cómo viven su sexualidad nuestras madres?; ¿por qué la sociedad cancela e incluso repudia el sexo a edad avanzada?; ¿de qué hablamos cuando hablamos de “liberación sexual”?

Personalmente, me siento muy afortunada de poder asistir a la ruptura de determinados tabúes que pesan hoy en día en nuestra sociedad, especialmente los relacionados con las mujeres y su sexualidad. Me ha gustado mucho que la reivindicación se haga de una forma tan novedosa; creo que es de especial importancia que las reivindicaciones vayan más allá de las concesiones que nos han sido otorgadas a las mujeres jóvenes en relación a la liberación sexual (amor libre, desinhibición sexual…), y no dejemos de contemplar los aspectos relacionados con la sexualidad de las mujeres que no están consideradas en el canon por razones obvias (mujeres ancianas, mujeres con diversidad funcional, etc.).

“iaia, tu tens sexe?” forma parte de una nueva serie de representaciones artísticas que abogan por hacer crítica y denuncia feminista con temas novedosos y actuales. Otra de las obras que, junto al proyecto de Unaovarias reside en la misma línea, es La Confiança, representación a la que también tuve el placer de asistir. Por su parte, La Confiança trata el tan actual y controvertido tema de la violencia obstétrica, un tipo de violencia sufrida por las mujeres en todo lo que envuelve el momento del embarazo y del parto. No me detendré a analizar dicha obra, pero sí quería hacer hincapié en cómo los reclamos y las demandas feministas que se hacen desde el escenario se van adaptando a la necesidad de cada momento, y eso hace del teatro una herramienta social especialmente útil y poderosa.

He disfrutado mucho de “iaia, tu tens sexe?”; creo que el ritmo y contenido de la obra han sido más que adecuados a lo largo de toda la representación. Fui a verla por primera vez a la sala Ultramar, y disfruté tanto que decidí repetir, yendo una segunda vez a Catarroja. Creo que el mensaje que busca transmitirnos es muy importante a día de hoy, en una sociedad de la imagen en la que la vejez y la caducidad están a la orden del día, y en la que únicamente las mujeres jóvenes somos sujetos potencialmente sexuales. Sin duda considero un gran avance que se reivindique el placer sexual dentro del colectivo de mujeres más maduras que, por razones obvias, han debido vivir su sexualidad de una forma mucho más restrictiva.

Teatre Auditori de Catarroja, 2 de abril de 2022

Idea original: María Martí; Intérpretes: Laura Bellés, Arantxa Lecumberri, María Martí y María Sorribes; Creación y dirección colectiva: unaovarias; Asesoría textual y dramatúrgica Mage Arnal; Composición musical Samuel Vilu; Iluminación Ximo Rojo; Diseño gráfico Riccardo Toto

Genealogía musical de la lucha: «El tocadiscos de Joan Fuster», de Pau Alabajos

José Lorenzo Navarro Pastor

Dentro de la estela de homenajes que han visto y verán la luz este año a proposito del centenario del conocido autor de Sueca, encontramos esta pieza teatral que, desde el mismo título, ya presenta la doble dimensión entre dramaturgia y música. El tocadiscos de Joan Fuster introduce una situación ficiticia donde encontramos a dos jóvenes periodistas que visitan la residencia del autor a fin de grabar una entrevista cuya temática central será la  visión de este acerca del mítico movimiento de la Nova Canço, el papel que jugaron los famosos Setze Jutges y la repercusión de todo este ámbito tanto a nivel musical como político-social. La obra se desarrolla, pues, a partir de preguntas que la joven entrevistadora plantea a Fuster y las respuestas que este le brinda. Sin embargo, el elemento central de la representación es el tocadiscos del autor, un tocadiscos ubicado en la parte frontal escenografía y cuya música es representada por una banda en directo, compuesta por una guitarra, un violin, un cello, un piano y una batería, situada en el lateral y el fondo del escenario. De esta forma, las palabras del autor valenciano, construidas a partir de extractos de sus propios textos, se sustentan sobre las distintas melodías y adquieren una perspectiva interesante puesto que tanto lo que él escribía como lo que ellos cantaban era lo mismo: un cant per la Llibertat.

 El tocadiscos de Joan Fuster es una pieza teatral cuyo texto corre a cargo de Pau Alabajos y está producida por el Festival Barnasants de Cançons d’Autors. Este puzzle dramatúrgico-musical es, como ya se ha mencionado, una perfecta combinación entre distintos ensayos y escritos del propio Fuster, una selección de algunas de las canciones más emblemáticas de la Nova Canço (como Al vent, Cançó de la llum o Companys, no és aixó) y la estructura construida por el citado Pau Alabajos, quien es conocido por ser un cantautor valenciano que ha musicalizado poemas de Estellés y Martí i Pol (entre otros) además de otras tantas composiciones propias. Ha sido galardonado con distintos premios del ámbito musical en distintas ocasiones a lo largo de los años. Por su parte, el Festival Barnasants supone una reunión anual para que distintos cantautores participen en una serie de conciertos y se den a conocer. Pero además, como ya se ha comentado, la dirección ha querido rendir homenaje este año a la figura del autor de Sueca por el centenario de su nacimiento. La función tuvo su estreno en el Teatro Principal de Valencia el sábado 23 de abril y un segundo paso al día siguiente antes de comenzar una gira por distintos espacios de la geografía valenciana.

La representación cuenta con la dirección escénica de Gabriel Ochoa y María Almudever y cuenta con un elenco compuesto únicamente por dos actores: Alfred Picó, como Joan Fuster, y Lara Salvador en el papel de joven periodista. Además de los citados personajes, sobre las tablas se encontraba el ya citado Pau Alabajos, que a nivel dramático interpreta a un compañero de la periodista, además del conjunto en vivo que acompaña las líneas del autor de Sueca y que está comformado por Laura Navarro, Adriana Sena, Laura Rausell, Enrique Jerónimo y David Barberà. Por otra parte, además de Alabajos, que representa la voz principal de la mayoría de los temas interpretados, también dan voz a los distintos temas Mireia Vives, Feliu Ventura y Meritxell Gené. Por otro lado, es menester mencionar que tanto el texto dramático como las canciones se interpretan íntegramente en valenciano, dotando así a ambos núcleos textuales de su esencia original. En lo que atañe a la escenografía y la iluminación, esta corre a cargo de la compañía Los Reyes del Mambo, que proponen un espacio constituido por una serie de lámparas, con distinta iluminación y estética, además de una estructuras de cartón, que simulan ser libros. Hay también tres sillones, uno para cada personaje, y el mueble frontal donde se ubica el tocadiscos de Fuster, que consiste en una suerte de cajonera que presenta el equipo de música en la parte de arriba y una serie de vinilos en la parte inferior. En cuanto a la representación como tal, llama la atención el hecho de que los personajes son conscientes del conjunto musical que interpreta las canciones del tocadiscos, es decir, que hay una especie de quiebre con una cuarta pared que en este caso no correspondería al público, sino a elementos que realmente no están en la acción planteada. Más tarde, cara al final de la obra, hay un momento en que se hace mención a la mal gestión y por ende mal funcionamiento del Cercanías de Valencia, algo que según el propio Fuster “lleva siendo igual desde hace cuarenta años” (lo cual fue recibido con un gran aplauso por el público allí presente y otras tantas risas).

Por último, a modo de conclusión y como parte de la valoración personal, me gustaría volver sobre una de las preguntas que plantea la joven al ya maduro autor valenciano, la cual dice que si cree que todos aquellos que formaron el movimiento de la Nova Cançó, y en última instancia este como tal, perdieron fuerza o murieron directamente con el final de la dictadura de Franco. Independientemente de la opinión de Fuster, el cual opina que no, que continuarán teniendo peso, es importante hacerse esta serie de preguntas, pues existe una tendencia fuerte a pensar que la revolución es cosa del momento en que se plantea y está presente la represión, pero esto no hace sino alejarse de la auténtica realidad, pues la lucha no es algo que acabe en un punto concreto. Aunque se alcance una meta siempre habrá otra más allá a la que se pretenda llegar. Pero en el caso del estado español esto va más allá, pues a pesar del tiempo pasado y de las supuestas leyes y cláusulas que nos diferencian de aquellos cuarenta años de paz, la sociedad no ha cambiado tanto, y para comprobarlo no hace falta más que volver sobre los Setze Jutges y las palabras que estos nos brindaron cuando nadie podía hablar. No hem d’oblidar que tots vam arribar d’un silenci antic i molt llarg i de una lluita que és sorda pero constant.

Teatre Principal de València – 23 y 24 de abril de 2022

Actors: Alfred Picó i Lara Salvador; Música en directe: Laura Navarro, Adriana Sena, Laura Rausell, Enrique Jerónimo, David Barberà; Veus en directe: Pau Alabajos, Mireia Vives, Feliu Ventura, Meritxell Gené: Direcció escènica: Gabriel Ochoa, Maria Almudever: Text teatral: Pau Alabajos; Escenografia i disseny de llums: Los Reyes del Mambo; Sonorització: Produccions Metrònom; Disseny de vestuari: Maria Almudever: Grafismes i cartelleria: Cesc Roca; Fotografia i audiovisuals: Xepo WS; Producció executiva: Barnasants Cançó d’Autor