Genealogía musical de la lucha: «El tocadiscos de Joan Fuster», de Pau Alabajos

José Lorenzo Navarro Pastor

Dentro de la estela de homenajes que han visto y verán la luz este año a proposito del centenario del conocido autor de Sueca, encontramos esta pieza teatral que, desde el mismo título, ya presenta la doble dimensión entre dramaturgia y música. El tocadiscos de Joan Fuster introduce una situación ficiticia donde encontramos a dos jóvenes periodistas que visitan la residencia del autor a fin de grabar una entrevista cuya temática central será la  visión de este acerca del mítico movimiento de la Nova Canço, el papel que jugaron los famosos Setze Jutges y la repercusión de todo este ámbito tanto a nivel musical como político-social. La obra se desarrolla, pues, a partir de preguntas que la joven entrevistadora plantea a Fuster y las respuestas que este le brinda. Sin embargo, el elemento central de la representación es el tocadiscos del autor, un tocadiscos ubicado en la parte frontal escenografía y cuya música es representada por una banda en directo, compuesta por una guitarra, un violin, un cello, un piano y una batería, situada en el lateral y el fondo del escenario. De esta forma, las palabras del autor valenciano, construidas a partir de extractos de sus propios textos, se sustentan sobre las distintas melodías y adquieren una perspectiva interesante puesto que tanto lo que él escribía como lo que ellos cantaban era lo mismo: un cant per la Llibertat.

 El tocadiscos de Joan Fuster es una pieza teatral cuyo texto corre a cargo de Pau Alabajos y está producida por el Festival Barnasants de Cançons d’Autors. Este puzzle dramatúrgico-musical es, como ya se ha mencionado, una perfecta combinación entre distintos ensayos y escritos del propio Fuster, una selección de algunas de las canciones más emblemáticas de la Nova Canço (como Al vent, Cançó de la llum o Companys, no és aixó) y la estructura construida por el citado Pau Alabajos, quien es conocido por ser un cantautor valenciano que ha musicalizado poemas de Estellés y Martí i Pol (entre otros) además de otras tantas composiciones propias. Ha sido galardonado con distintos premios del ámbito musical en distintas ocasiones a lo largo de los años. Por su parte, el Festival Barnasants supone una reunión anual para que distintos cantautores participen en una serie de conciertos y se den a conocer. Pero además, como ya se ha comentado, la dirección ha querido rendir homenaje este año a la figura del autor de Sueca por el centenario de su nacimiento. La función tuvo su estreno en el Teatro Principal de Valencia el sábado 23 de abril y un segundo paso al día siguiente antes de comenzar una gira por distintos espacios de la geografía valenciana.

La representación cuenta con la dirección escénica de Gabriel Ochoa y María Almudever y cuenta con un elenco compuesto únicamente por dos actores: Alfred Picó, como Joan Fuster, y Lara Salvador en el papel de joven periodista. Además de los citados personajes, sobre las tablas se encontraba el ya citado Pau Alabajos, que a nivel dramático interpreta a un compañero de la periodista, además del conjunto en vivo que acompaña las líneas del autor de Sueca y que está comformado por Laura Navarro, Adriana Sena, Laura Rausell, Enrique Jerónimo y David Barberà. Por otra parte, además de Alabajos, que representa la voz principal de la mayoría de los temas interpretados, también dan voz a los distintos temas Mireia Vives, Feliu Ventura y Meritxell Gené. Por otro lado, es menester mencionar que tanto el texto dramático como las canciones se interpretan íntegramente en valenciano, dotando así a ambos núcleos textuales de su esencia original. En lo que atañe a la escenografía y la iluminación, esta corre a cargo de la compañía Los Reyes del Mambo, que proponen un espacio constituido por una serie de lámparas, con distinta iluminación y estética, además de una estructuras de cartón, que simulan ser libros. Hay también tres sillones, uno para cada personaje, y el mueble frontal donde se ubica el tocadiscos de Fuster, que consiste en una suerte de cajonera que presenta el equipo de música en la parte de arriba y una serie de vinilos en la parte inferior. En cuanto a la representación como tal, llama la atención el hecho de que los personajes son conscientes del conjunto musical que interpreta las canciones del tocadiscos, es decir, que hay una especie de quiebre con una cuarta pared que en este caso no correspondería al público, sino a elementos que realmente no están en la acción planteada. Más tarde, cara al final de la obra, hay un momento en que se hace mención a la mal gestión y por ende mal funcionamiento del Cercanías de Valencia, algo que según el propio Fuster “lleva siendo igual desde hace cuarenta años” (lo cual fue recibido con un gran aplauso por el público allí presente y otras tantas risas).

Por último, a modo de conclusión y como parte de la valoración personal, me gustaría volver sobre una de las preguntas que plantea la joven al ya maduro autor valenciano, la cual dice que si cree que todos aquellos que formaron el movimiento de la Nova Cançó, y en última instancia este como tal, perdieron fuerza o murieron directamente con el final de la dictadura de Franco. Independientemente de la opinión de Fuster, el cual opina que no, que continuarán teniendo peso, es importante hacerse esta serie de preguntas, pues existe una tendencia fuerte a pensar que la revolución es cosa del momento en que se plantea y está presente la represión, pero esto no hace sino alejarse de la auténtica realidad, pues la lucha no es algo que acabe en un punto concreto. Aunque se alcance una meta siempre habrá otra más allá a la que se pretenda llegar. Pero en el caso del estado español esto va más allá, pues a pesar del tiempo pasado y de las supuestas leyes y cláusulas que nos diferencian de aquellos cuarenta años de paz, la sociedad no ha cambiado tanto, y para comprobarlo no hace falta más que volver sobre los Setze Jutges y las palabras que estos nos brindaron cuando nadie podía hablar. No hem d’oblidar que tots vam arribar d’un silenci antic i molt llarg i de una lluita que és sorda pero constant.

Teatre Principal de València – 23 y 24 de abril de 2022

Actors: Alfred Picó i Lara Salvador; Música en directe: Laura Navarro, Adriana Sena, Laura Rausell, Enrique Jerónimo, David Barberà; Veus en directe: Pau Alabajos, Mireia Vives, Feliu Ventura, Meritxell Gené: Direcció escènica: Gabriel Ochoa, Maria Almudever: Text teatral: Pau Alabajos; Escenografia i disseny de llums: Los Reyes del Mambo; Sonorització: Produccions Metrònom; Disseny de vestuari: Maria Almudever: Grafismes i cartelleria: Cesc Roca; Fotografia i audiovisuals: Xepo WS; Producció executiva: Barnasants Cançó d’Autor

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