El paso anterior a la acción: «Ok boomer. Aquest sistema no em protegeix», de Aurora Diago

Paula Escrig Peris

OK boomer. Aquest sistema no em protegeix., es una obra de Aurora Diago, dramaturga, bailarina, coreógrafa, intérprete y creadora multimedial directora, nacida en València (1988). La co- fundadora de la compañía La Lola Boreal estrena y dirige en el Teatro Círculo (Benimaclet, València) esta obra, interpretada por Sara Espinar, Julia Irango, Miguel Ángel Cantero y Juanjo Tomás, actrices y actores de entre 21 y 71 años, que nos cuentan la historia de su vida, vida marcada por la generación a la que pertenecen, y, de una forma más o menos superficial, por su relación con el sistema de protección del menor.

La experiencia teatral, gracias a la excelente composición musical de Sergio Sanz y al impoluto trabajo audiovisual de Javier Cubas y Aurora Diago, se ve completada y reforzada. OK boomer es una obra sobre las familias. Sobre familias dispuestas a acoger menores, dispuestas a construir una casa con niñes y jóvenes que necesiten un espacio de crecimiento sano y cariñoso.

Pero antes de adentrarnos más en el contenido, fijémonos en la forma. Desde el primer momento, nosotras, como público, recibimos información, datos y citas objetivos, sobre el sistema de protección del menor, las generaciones existentes hoy en el estado español (y sus respectivas definiciones), la situación de necesidad en la que se gesta este ruego. Y la recibimos de forma muy efectiva. Nada más entrar en la sala, nos encontramos con un escenario vacío, negro, únicamente aderezado con dos mesas, muy en los laterales, y cerca del público (con lo que parecen utensilios de cocina encima), un telón semi-transparente dividiendo la escena, con proyecciones en él (los datos sobre el sistema de protección del menor y las generaciones, antes mencionados). Y sobre el suelo, dos cuerpos, que danzan, iluminados únicamente con la luz de un móvil que los guía como si de luciérnagas se tratara. La vinculación entre las dos escenas que hay en el escenario, la anterior y la posterior al telón con proyecciones permitirá crear un juego de ambigüedades semánticas que, sin duda, completan la carga ideológica de lo representado. Se trata, al mismo tiempo, de espacios simultáneos y sucesivos.

Los/as actores/actrices recurrirán al espacio posterior para matizar aquello que tiene lugar el espacio anterior, funcionando casi como el lugar de expresión del subconsciente. Pero no debemos pensar por ello que el espacio anterior es uno regido por la consciencia o la racionalidad. Los personajes seguirán dos hilos narrativos paralelos, de forma que, las historias que se contarán serán también correspondientes en cierta medida. Por un lado, la historia de sus vidas: nacimiento, juventud, relaciones afectivas, generación a la que pertenecen (generación Z/Sara, millenial/Julia, generación X/Miguel Ángel, baby boom/Juanjo), y personalidad, con la consecuente proyección de documentos audiovisuales (su DNI, fotos y vídeos familiares…), así como su relación con el sistema de acogida del menor. Por otro lado, la historia de unos sujetos anonimizados que conforman y participan del sistema de acogida y de protección del menor.

El atractivo de la obra residirá, sobre todo, en su modo de construirse y de reproducirse. No hay actos: la división temática de la narración se ve marcada con música y bailes coreografiados (vinculada a la materia con la cual se esté dialogando), cambios rápidos de vestuario (propuesta muy interesante), y juegos con las luces. Los intérpretes ocupan la escena con una [aparente] facilidad fervorosa, funcionando sus cuerpos casi como pista de juegos, pues los papeles irán intercambiándose entre ellos de forma orgánica. Nada será forzado en la representación. La relación entre ellos será en todo momento horizontal, excepto cuando Juanjo, el actor veterano, performe ser un niño de un centro de acogida. En ese momento, sus tres compañeros se convertirán en algo que podríamos llamar “dictadores del orden y de la educación en los centros”, pues la forma cruel y autómata con la que presentarán, o más bien, ironizarán, a las figuras que trabajan en estos circuitos recuerda a tiranos, no a los profesionales delicados que esperamos.

OK boomer., se sitúa en el límite entre la pregunta y la respuesta, entre el ataque y la defensa, entre la súplica y el robo de la atención. Está comprometida con una realidad inmediata, que es, no solo urgente sino, además, transversal a todas las generaciones: se necesitan familias. Familias que acojan niños. Familias que les den a los menores de los centros penitenci de acogida espacios donde crecer sin sentir que siguen olvidados, desprotegidos, desamparados, o violentados. Y este compromiso lo vemos materializado no solo en el hilo narrativo que vertebra la obra, sino en los elementos materiales a partir de los cuales se desarrolla: el lenguaje inclusivo, el vestuario sin marcas de género, los elementos cotidianos (la carpeta o el teléfono móvil) que visibilizan las brechas ideológicas entre generaciones y la posibilidad de convivencia entre ellas, etc.

Se trabaja desde el dinamismo, la performance descarada y la multidisciplinaridad. Y esto tiene efectos en el público: sentimos cómo se potencian nuestros sentidos. Pero no pensemos que esta oferta sensitiva provoca saturación en el plano de la recepción. Para nada. En ningún momento la obra se desboca. Las canciones y los bailes rebajan la tensión que la carga del guion va generando según avanza. La velocidad que gana la acción se ve frenada por el corte que generan los saltos de un hilo narrativo a otro. Aurora Diago juega con las tensiones formales de una manera limpia, pero, sobre todo, eficaz.

Porque, además, la obra apela. La cuarta pared no existe en determinados momentos, somos los receptores conscientes y visibles del mensaje que lanzan los personajes. De hecho, esto parece ser llevado al extremo, cuando, casi al final de la obra, los intérpretes llegan a desautomatizar el lenguaje simbólico del que han estado participando a lo largo de la obra: explican las metáforas y los elementos alegóricos que han utilizado, para decir lo que hasta ese momento se había quedado en el plano de la sugerencia, en el silencio: «Hay padres que no han sabido ser padres».

La obra apela con la palabra, sí, pero también con los sentidos. El oído se ve seducido con la música, los ojos con las secuencias coreográficas y audiovisuales… y el olfato y el gusto se ven conquistados ¡con la comida! Durante toda la obra Sara, Julia, Miguel Ángel y Juanjo amasan, preparan y hornean unas galletas que, una vez acabado el espectáculo, ofrecen al público. Podríamos decir que incluso el tacto se ve sobresaltado cuando, en un momento de gravedad textual y de honestidad política, se dicta el número de la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, el departamento de la Generalitat que trabaja los servicios de acogida y protección del menor: «Se buscan familias que llamen al 96386600. Al 96386600 y digan “Hola, queremos ser familia de acogida”. 96386600».

OK boomer. Aquest sistema no em protegeix., le dice “actualízate, por favor”, de forma descarada e irónica, pero firme e inamovible, a un sistema que no ha sabido cambiar de generación, que sigue siendo boomer, paternalista e incapaz. A un sistema que no protege sino criminaliza, que se lava las manos, que vive de subvenciones insuficientes. A un sistema que no protege. OK boomer. Aquest sistema no em protegeix., le hace un pulso al sistema, y dice: “el paso anterior a la acción es la corresponsabilidad, unámonos, por favor”.

Teatro Círculo, del 12 al 15 de mayo de 2022

Dirección: Aurora Diago; Creación e interpretación: Sara Espinar, Julia Irango, Miguel Ángel Cantero, Juanjo Tomás; Creación textual: Patrícia Pardo; Composición musical: Sergio Sanz; Diagnóstico: Fractals Educació Artística; Audiovisual: Javier Cubas y Aurora Diago; Distribución: L’Estiba Cultural (Lola Domingo); Colaboran: Institut Valencià de Cultura, Ajuntament de València, Graners de Creación (Sala Off); Agradecimientos: Tomás Herrero, Belén Mora, Maria Isabel Pérez, Laura Rodilla, Ismail El Majdoubi, Luisa Llorca Sánchez, Rosella Ferriz Sanz, Carles Boira Crespo.

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