Buen teatro con móviles y toses: «Señora de rojo sobre fondo gris», de Miguel Delibes

Daphne Lledó Monfort.

El escritor Miguel Delibes publicó en 1991 Señora de rojo sobre fondo gris. Obra de un gran carácter autobiográfico en la que relata los últimos meses de la que fue su musa y compañera de vida Ángela de Castro. Delibes se transforma en Nicolás, ya no es un escritor, ahora es un pintor que no sabe cómo continuar la vida. Es una revelación del propio dolor del autor.

Esta obra teatral se ha llevado a los escenarios de la mano de Sabre Producciones & Pentación Espectáculos. La adaptación teatral ha sido realizada por Inés Camiña, el director, José Sámano y protagonizada por el gran actor José Sacristán.

Se presenta como un monólogo en el que Sacristán inunda la escena con su sola presencia y su voz magnética. En su rostro encarna todas las emociones, sufre el dolor de Miguel Delibes. La luz, a cargo de Manuel Fuster, era tenue, y a medida que su monólogo cobraba importancia el foco se centraba solo en su persona y no en todo en el escenario como estaba.

La escenografía intimista creada por Arturo Martín Burgos, lleva al espectador a trasladarse a ese despacho tan solo ocupado por un par de muebles grisáceos: algunas sillas, un sofá, una estantería y una mesa. No hay nada de color, salvo por el actor como si sus recuerdos fueran fotografías antiguas que no desean ser olvidadas.

Señora de rojo sobre fondo gris refleja todos aquellos elementos que pasan desapercibidos en la vida, y solo te das cuenta cuando ya han pasado. De repente, un día se te aparece en la mente, como un recordatorio de darle valor a la cotidianidad.

Todo esto se ve interrumpido por la mala educación o el despiste de los espectadores al no silenciar sus teléfonos móviles, llegando a sonar incluso cinco veces durante la hora y media de duración. Ignorando la voz de una mujer que avisa antes de comenzar que por favor apaguen sus aparatos. Además de la del propio José Sacristán que añade una petición más, no tosan. Estoy a favor de su reacción ante los politonos, de sus caras de enfado y de su mirada instigadora intentando descubrir quién osa interrumpir el arte. No obstante, no estoy de acuerdo que esa misma réplica la imparta para aquellos desdichados que no posean de buena salud. Un actor de su escala debería no dejarse importunar por un par de toses, ni tampoco detener la obra unos segundos cada vez que escuchaba tal “desfachatez”, y mucho menos asesinar con la mirada al enfermo.

La tensión palpitaba en el ambiente, el público titubeaba sin saber qué hacer. El tiempo y la obra transcurrían con el pensamiento de que en cualquier segundo la podría dar por finalizada, las luces se apagarían y con su potente voz nos mandaría a casa, ya no soportaría más. Sin embargo, siguió todo su curso.

Finalmente, la representación se llena de color por el calor de los focos y aparece el retrato de Ana, su mujer, haciendo honor al título de la obra: Señora de rojo sobre fondo gris. El público queda maravillado por esa sútil artimaña y resuenan los aplausos. Tres veces consecutivas aclaman y vociferan su nombre, mientras queda atrás todo ese malestar.

Salgo del teatro Olympia un 29 de marzo con un sabor agridulce, preguntándome si habré presenciado un momento histórico, “la primera vez que se irrita José Sacristán”. Y me doy cuenta de que no, al percibir a la salida el cuchicheo de una acomodadora del teatro a una conocida suya. Tristemente, le comunica que esto suele ocurrir a menudo. A pesar de todo, Sacristán hace un trabajo majestuoso honrando a Miguel Delibes y su texto. Una obra conmovedora sobre el amor a la que recomiendo asistir, salvo si estáis resfriados.

Teatro Olympia, del 21 de marzo al 2 de abril de 2022

Reparto: José Sacristán (Nicolás); Adaptación teatral: José Sámano, José Sacristán, Inés Camiña; Dirección: José Sámano; Directora técnica / Técnica Iluminación y sonido: Tatiana Reverto; Técnico Iluminación y sonido: Jesús Díaz Cortés; Gerente compañía / Sastra: Nerea Berdonces; Voz de Ana: Mercedes Sampietro; Autor cuadro Eduardo Gª Benito; Ayudante de dirección: Inés Camiña; Sonido:  Mariano García; Diseño de vestuario: Almudena Rodríguez Huerta; Diseño de escenografía: Arturo Martín Burgos; Diseño de Iluminación: Manuel Fuster; Directora de producción: Nur Levi; Producida por José Sámano; una producción de Sabre Producciones, Pentación Espectáculos, TalyCual e Islamusa; Texto original: Miguel Delibes.

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