“¡Ay, Carmela!”, de José Sanchis Sinisterra: un grito a la memoria

Alicia De Almeida.

Es por la noche del 1 de diciembre de 2023 que José Carlos Plaza, director de la representación de la obra dramática ¡Ay, Carmela! en el Teatro Talia de Valencia, nos coloca como público de un espectáculo de la compañía precaria Carmela y Paulino, Variedades a lo fino, espectáculo marcado por su contexto trágico y su resolución final dramática.

¡Ay, Carmela! es una obra dramática original escrita por José Sanchis Sinisterra durante la Transición democrática española. La trama pone en escena a Paulino, director de una compañía ambulante, junto con Carmela, su pareja y compañera de escena. El principio de la obra está marcado por los recuerdos de Paulino y la presencia fantasmal de Carmela como metáfora de la política del olvido llevada a cabo durante los años de posdictadura franquista. La obra de Sinisterra es un juego entre temporalidad y discursos, elemento fielmente respetado por José Carlos Plaza.

La representación de la distorsión temporal a través los juegos de luz y sombra permiten al espectador que no leyó la obra original, identificar el contexto en el que está inscrita cada escena, y le ofrece una claridad sin fallo al espectador. En efecto, con una puesta en escena ideográfica de la precariedad de la compañía ambulante de Carmela y Paulino, observamos unos decorados y fondos sencillos con muebles de madera y telas pintadas, representativos de las posibilidades materiales restringidas de la pequeña compañía de Carmela y Paulino, Variedades a lo fino, elemento que se plasma en el vestido de cortina que lleva Carmela durante la representación.

En cuanto a la iluminación, tonos fríos, luces azules y blanquecinas se usan para aludir a la presencia fantasmal de Carmela en los recuerdos presentes y calurosos de Paulino, un personaje temeroso que huye frente al peligro y los obstáculos de la vida. Estos recuerdos de Paulino se contraponen a las escenas de flashback que remiten a la última representación que dieron juntos, Carmela y él, en territorio franquista.

Efectivamente, representando su obra por territorio republicano, la compañía Carmela y Paulino, Variedades a lo fino atraviesa sin darse cuenta la frontera franquista donde los arrestarán los soldados del bando sublevado, y les ordenarán montar una parodia contra el régimen republicano. Les obligarán de la misma manera a representarla delante de soldados republicanos condenados a ser fusilados, situación delicada para nuestros artistas ambulantes.

La dicotomía de los discursos también se plasma a través de la actuación de María Adánez y Joaquín Notario. En efecto, el tono reivindicativo y directo que se le debe a Carmela por su carácter valiente y su inteligencia, es totalmente contrario al discurso defendido por Paulino, pusilánime y cobarde, dejándose hasta en lo más ridículo para no afrontar la realidad en su adversidad.

En estos 110 minutos de fiel representación de la obra dramática original de Sinisterra, asistimos a una función delicada, marcada por la simbología y el detallismo escénico imperdible a los ojos. El trabajo llevado a cabo por el equipo técnico es lo que permite materializar el texto de Sinisterra. La confección y elección de los trajes de Carmela pasando de un rojo vehemente a un rosa pálido, tirando para lo blanco, es la propia metáfora de la presencia del recuerdo de Carmela en la memoria de Paulino, pasando de una memoria patente a latente de la amada. De igual manera, al principio vestida de rojo, Carmela representa el impacto y la resonancia del conflicto de la guerra civil en la memoria de los españoles en tiempo de Transición, el hecho de que pase de una indumentaria roja a una blanca marca el paso de lo vivo a lo fantasmal y lo ausente, lo lejano y anecdótico en una etapa que trataba de construirse en base al olvido . En la obra, la lucha que lleva Carmela es de orden republicano, Carmela durante su última representación no acepta la presión de los idearios violentos falangistas y se une al canto republicano del ejército del Ebro, llevando en alto la bandera reivindicando su feminidad y su fuerza, el brazo en alto y el pecho desnudo, se erigió equivalentemente a la Marianne de la Revolución Francesa frente la adversidad y la inmoralidad de los actos de represalia y fusilamientos realizados por los agentes franquistas.

La simbología a la que apela la representación no sólo se encuentra en los ropajes y la luz, sino también en la música elegida para plasmar lo latente y materializar la tensión de la trama.

La actuación de María Adánez en la piel de Carmela es potente y delicada a la vez. El personaje femenino es el que tiene el poder de la voz en esta obra, y por lo cual, la condenarán. Pero antes de condenarla, Carmela, como madre que no fue, defenderá a la brigada republicana extranjera y a esos hijos polacos, franceses -entre otros- que vinieron a España con el fin de defender la República. Aunque fusilada, Carmela se mantiene de pie, y, como personaje fuerte y firme que no cae frente la violencia y el desprecio, usa la palabra para defender la paz y oponerse frente al silencio.

Carmela en su papel y su propósito también es la representación de un ideal defendido por José Sanchis Sinisterra al escribir esta obra dramática en plena época de Transición, una temporada marcada por la voluntad de avanzar sin mirar hacia atrás. El rechazo al silencio y olvido es el motivo de la elaboración de esta obra teatral que, hoy en día, se lee como un mensaje memorialístico clave para entender la profundidad de los acontecimientos que marcaron España en sus entrañas durante el siglo pasado. El llamamiento final de Carmela a gritar sin miedo el amor que le tiene a España es de una sutilidad tal que nos llevaría a gritarlo con ella. A esta marca de afecto le contestó el público, de pié, con la piel de gallina, y ovacionando a María Adánez y Joaquín Notario al final de la función con una serie de aplausos que denotaban el gusto de haber compartido con ellos una hora y media en la sala del Teatro Talia y la importancia del mensaje de la obra, estupendamente representada.

Teatre Talia, del 29 de noviembre al 3 de diciembre de 2023

Autor: José Sanchís Sinisterra; Dirección: José Carlos Plaza; Intérpretes: María Adánez, Joaquín Notario.

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