Un teatro grande y libre: «España 3000», de La Canadiense

Raúl Cano Cejalvo.

La Canadiense volvió a los escenarios con una fórmula ya conocida: hacer teatro para incomodar; incomodar para transformar. Ya hace unos meses del espectáculo España 3000, que tuvo lugar de viernes a domingo del 16 de mayo al 1 de junio en la Sala Off, donde un aforo completo y la necesidad por parte de la sala de añadir una fila cero fueron indicadores infalibles para determinar el éxito de la obra en la ciudad de Valencia. De creación colectiva y con la dirección de Marc Estrellat, los intérpretes Rubén Cerdà-Bacete, Arantxa Cortés, Francesc Romeu, Hu Zhao y el propio Marc atravesaron escenas y cuadros de una obra que sigue la tónica general de la compañía, a caballo entre el drama y el ensayo.

El teatro, concretamente la Sala Off, un lugar yermo listo para la explotación, es conquistado por una raza de humanos superior que impone el orden y la ley con un objetivo civilizatorio. Los actores de La Canadiense irrumpen, así, en el escenario para someter a los espectadores, los salvajes que habitaban esa tierra, al yugo de una vieja construcción cuyos truenos son cada vez más audibles en estos tiempos: la nación. Nombrado el suelo del teatro como España, el reparto se sirve de este pretexto para ejecutar un discurso complejo a partir de cuadros didácticos de corte popular y con personajes alegóricos, como si se tratara de un auto sacramental. Así, la compañía toma el relevo histórico de un teatro de agitación que, lejos de resolver los problemas de hoy en día con dogmas incuestionables, genera respuestas abiertas y una reflexión.

Ahora esta reflexión se encamina a la cuestión nacional. ¿Qué es la nación? ¿Cómo se materializa? ¿Cuáles son sus límites naturales y culturales? ¿Sobre qué y quiénes se ha construido España? ¿Quién cabe y quién no y por qué? El toro, los conejos de Hispania, el militar, el camarero, el turista, la presidenta… todos ellos recorren la Historia de este país desde el humor, el cliché y los gags hasta el más crudo realismo, todo ello reflejado en escenas hilarantes como la de la instrucción militar o en frases que sitúan la Memoria histórica como pilar fundamental de la poética de la compañía: «La única patria digna de este país está enterrada en cunetas». Desde la conquista romana hasta la Transición democrática, cada escena es una demostración pedagógica de que detrás de las grandes pompas y los fastos de la nación hay un vacío ensordecedor y una intención de poder. Como de costumbre, a medida que se construye la obra de La canadiense, en este caso, el país en el suelo del teatro, se va deconstruyendo el discurso naturalizado.

A los complejos diálogos que componen la parte ensayística, se suma una ejecución magnífica. Una composición actoral coral pivotante entre la ficción y la no ficción, , un atrezzo minimalista cargado de significado, un vestuario con recuerdos del teatro surrealista y vanguardista de principios de siglo, una composición narrativa de cada escena independiente en términos dramatológicos, la coreografía, la presencia del ritual y la performance como elementos cohesionadores, el ritmo acelerado y el soporte audiovisual hacen de esta obra una muestra más de un teatro que está a la orden del día. Así, La Canadiense demuestra una vez más que surfea la vanguardia teórica y práctica de una renovación del teatro moderno que se está dando a escala mundial. Los nuevos relatos políticos y estéticos calan en cada uno de los elementos de la producción de una compañía comprometida en todos los sentidos.

Como público, debemos agradecer que vayan contra nosotros. El teatro de catarsis lleva tiempo agonizando. Y, en sus claroscuros, obras como esta reconcilian la literatura dramática con una escena presuntamente emancipada en sus formas. Abandonar los castillos en el aire y construir desde el suelo; ese es ahora el reto.

Sala Off. 16 de mayo al  1 de junio

Creació: Col·lectiva; Intèrprets: Hu Zhao, Arantxa Talón, Francesc Romeu, Marc Estrellat, Rubén Cerdà-Bacete; Direcció: Marc Estrellat; Ajudant de direcció: Francesc Romeu; Coordinació tècnica: Carla Chillida; Equip de dramatúrgia: Sara Cerón, Marc Estrellat, Arantxa Talón i Francesc Romeu; Escenografia: Lucia Talavera i Francesc Romeu; Vestuari: Arantxa Talón; Disseny d’il·luminació: Carla Chillida; Espai sonor: Marc Sarrià, Marc Estrellat; Grafísmes: Elías Taño, Josep Ferri Montfort (Terriblement de la terreta); Equip d’audiovisual: Josep Ferri Montfort (Terriblement de la terreta), Rubén Cerdà-Bacete i Marc Estrellat; Veus en off: Sara Cerón i Marc Estrellat; Video i teaser: Nacho Carrascosa; Fotografia: David Ruiz; Distribució: Margarida Mateu; AGRAÏMENTS: Algrà, Atirohecho, Teatre Off, Pepe Ruiz.

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