El placer no tiene edad: «Iaia, tu tens sexe?», de unaovarias

Elena Pardo Rubio

La obra “iaia, tu tens sexe?” aborda la temática del placer sexual desde una perspectiva muy novedosa y actual: la sexualidad en la tercera edad. Sin perder de vista el humor, y utilizando como herramienta el teatro físico, la compañía Unaovarias señala el tabú que supone hablar de sexo a partir de determinada edad, y da voz a estas mujeres mediante testimonios reales.

Actualmente, todo lo que tiene que ver con el deseo y el placer sexual está directamente relacionado con la juventud y con determinados cánones físicos. La obra plantea la cuestión de la sexualidad adulta a través de un punto de vista más maduro, experimentado, pero coartado a su vez por unas determinadas circunstancias socioculturales. Se pone pues en entredicho que la sexualidad sea una cuestión que únicamente pueda ser abordada desde un punto de vista joven y normativo, y se inicia un debate que sí incluye a esta población más madura y en muchos otros ámbitos, también invisibilizada.

La compañía Unaovarias, compuesta íntegramente por actrices femeninas, desarrolla todo su trabajo artístico con un carácter comprometido, desde un punto de vista feminista y reivindicativo. Se nos presentará una escenografía sencilla, pero perfectamente en sintonía con el resto de composición interpretativa. Se trata de una obra testimonial, que armoniza perfectamente el reclamo y el sentido del humor con un toque de denuncia. Encontraremos un lenguaje atrevido y varias escenas provocadoras (encuentros sexuales, masturbaciones, etc.), que dotarán a la obra de una gran fuerza y complicidad con su público.

La obra “iaia, tu tens sexe?” ha sido creada e interpretada íntegramente por las actrices y bailarinas Laura Bellés, Arantxa Lecumberri, María Martí y María Sorribes; y ha contado con la asesoría textual y dramatúrgica de Mage Arnal.

La puesta en escena se ha llevado a cabo de una forma muy original, a modo de collage, en una sucesión de pequeñas piezas que han incluido diálogos, vídeos y varios momentos de expresión físico-corporal.

La obra ha iniciado de manera sencilla pero llamativa, con las actrices en escena realizando una coreografía física, imitando acciones relacionadas con el trabajo doméstico. En coordinación y con unos delantales puestos, han interpretado la primera escena al ritmo de la música, mientras una voz adulta daba algunos testimonios relacionados con la vida y el trabajo del hogar. A partir de entonces, se ha dado pie a la primera escena dominada por el diálogo, en la cual las jóvenes conversaban sobre el placer y la vida sexual de sus madres y abuelas.

Mediante una escenografía sencilla (cuatro taburetes y una proyección audiovisual) se ha prolongado un diálogo cercano entre las cuatro actrices y los testimonios que se han proporcionado a través de las grabaciones, en las cuales distintas mujeres de edad avanzada eran preguntadas por asuntos de índole sexual. El espectador es consciente de que las mujeres vistas en la grabación son las propias madres de las actrices, lo cual permite generar un clima de complicidad entre ellas y el público.

Una de las actrices es entonces caracterizada con vestuario y apariencia de mujer anciana, la cual, recibiendo órdenes de quienes parecen ser sus enfermeras de residencia, va adoptando, según indicaciones, postura y comportamientos típicamente asociados a una edad madura (espalda curvada, tic en cabeza y manos, etc.). La mujer anciana protagonizará esta escena de forma atrevida, adquiriendo un comportamiento rebelde y sexual, el cual será sofocado por las enfermeras. Esta escena servirá para ilustrar el tabú y las restricciones que existen a la hora de hablar, representar y tratar la sexualidad en mujeres más ancianas.

Otro cambio de escena será representado de forma muy dinámica simulando un “bingo sexual”, en el cual las actrices irán planteando al público diversas preguntas relacionadas con la sexualidad. Se irán cantando números, a la vez que se preguntará al público por cuestiones como la masturbación, las zonas erógenas femeninas, el sexo en la vejez, etc. Esta será la única vez en todo el espectáculo en que las actrices bajarán del escenario para interactuar con el espectador.

A lo largo de la obra, asistimos a distintos momentos de teatro físico. Tienen gran presencia los recreados a modo de baile en barra o pole dance, y en ella se desarrollará un gran trabajo físico que no pasará desapercibido. En una de las escenas representadas a modo de pole dance, la actriz subirá a lo más alto de la barra, e irá cayendo poco a poco conforme una voz va proporcionando información que, consideramos, está resultando humillante para la protagonista.

Cobran especial importancia los testimonios presentes en la representación. Algunos son reproducidos en boca de las actrices (“mi abuela siempre decía, por un cachico de chorizo no hace falta que te comas el cerdo entero”), y otros los vislumbramos como espectadores en una proyección audiovisual. Estos últimos son los que tienen mayor peso, puesto que conforman el grueso argumental de la obra: testimonios en primera persona sobre las experiencias y la forma en que han vivido su sexualidad una generación de mujeres que, en mayor o menor medida, han debido convivir, no solo con el tabú que ya suponía el hablar de sexo, sino con una sociedad mucho más retrógrada.

El final de la obra se cierra armónicamente con una nueva proyección audiovisual en la que vemos a varias mujeres en edad avanzada aparecer con ropa y semblante erótico, de una manera muy natural y humanizada. Visten plumas y escote, y recrean posturas sensuales y provocativas. Se sugiere un mensaje de forma sutil pero concisa: las mujeres de la tercera edad no solo viven su sexualidad, sino que son igualmente sujeto de deseo. Suena la música mientras la proyección va poco a poco desvaneciéndose.

La obra “iaia, tu tens sexe?” responde a una serie de incógnitas que están siendo planteadas hoy en día y, tras muchos años de tabú social, finalmente pueden ser puestas sobre la mesa: ¿cómo viven su sexualidad nuestras madres?; ¿por qué la sociedad cancela e incluso repudia el sexo a edad avanzada?; ¿de qué hablamos cuando hablamos de “liberación sexual”?

Personalmente, me siento muy afortunada de poder asistir a la ruptura de determinados tabúes que pesan hoy en día en nuestra sociedad, especialmente los relacionados con las mujeres y su sexualidad. Me ha gustado mucho que la reivindicación se haga de una forma tan novedosa; creo que es de especial importancia que las reivindicaciones vayan más allá de las concesiones que nos han sido otorgadas a las mujeres jóvenes en relación a la liberación sexual (amor libre, desinhibición sexual…), y no dejemos de contemplar los aspectos relacionados con la sexualidad de las mujeres que no están consideradas en el canon por razones obvias (mujeres ancianas, mujeres con diversidad funcional, etc.).

“iaia, tu tens sexe?” forma parte de una nueva serie de representaciones artísticas que abogan por hacer crítica y denuncia feminista con temas novedosos y actuales. Otra de las obras que, junto al proyecto de Unaovarias reside en la misma línea, es La Confiança, representación a la que también tuve el placer de asistir. Por su parte, La Confiança trata el tan actual y controvertido tema de la violencia obstétrica, un tipo de violencia sufrida por las mujeres en todo lo que envuelve el momento del embarazo y del parto. No me detendré a analizar dicha obra, pero sí quería hacer hincapié en cómo los reclamos y las demandas feministas que se hacen desde el escenario se van adaptando a la necesidad de cada momento, y eso hace del teatro una herramienta social especialmente útil y poderosa.

He disfrutado mucho de “iaia, tu tens sexe?”; creo que el ritmo y contenido de la obra han sido más que adecuados a lo largo de toda la representación. Fui a verla por primera vez a la sala Ultramar, y disfruté tanto que decidí repetir, yendo una segunda vez a Catarroja. Creo que el mensaje que busca transmitirnos es muy importante a día de hoy, en una sociedad de la imagen en la que la vejez y la caducidad están a la orden del día, y en la que únicamente las mujeres jóvenes somos sujetos potencialmente sexuales. Sin duda considero un gran avance que se reivindique el placer sexual dentro del colectivo de mujeres más maduras que, por razones obvias, han debido vivir su sexualidad de una forma mucho más restrictiva.

Teatre Auditori de Catarroja, 2 de abril de 2022

Idea original: María Martí; Intérpretes: Laura Bellés, Arantxa Lecumberri, María Martí y María Sorribes; Creación y dirección colectiva: unaovarias; Asesoría textual y dramatúrgica Mage Arnal; Composición musical Samuel Vilu; Iluminación Ximo Rojo; Diseño gráfico Riccardo Toto